miércoles, 21 de mayo de 2014
LA CASA DEL GALLO PERICO
Rosa Fría, accede a esta casa,
donde ocurren las cosas más extrañas:
El gallo Perico o ¿era Quirico?
con la Gallina y sus cinco pollitos
iban aprendiendo los tres oficios:
De zapatero, sastre y carpintero
mientras sus dueños se iban de copeo.
En el patio de abajo, que es corral
mariposa y ratón se casarán.
Mas el roedor en la olla cayó
desapareció y nunca más volvió.
La zorra, por el contrario, surgió
y al gallo Perico o ¿era Quirico?
la gallina y cuatro pollitos, comió
La mariposa, se puso a llorar.
el pajarito, se cortó el pico
la paloma se cortó la cola
la fuente secó su corriente
los niños rompieron cantillos.
El Quinto pollito o ¿era un cabritillo?
en el reloj de cuco se ocultó
y pidió que unas enormes tijeras
fueran cortando la tripa, tripera
de la zorra, hinchada y lunera
La mariposa y pollito casaron
y los dos enamorados pensaron:
que el cuento ya, había terminado.
Rosa-Fría de esta casa salió
porque en el bolsillo, apretó el botón.
Luz del Olmo
(Este poema ha surgido después de leer el cuento del Gallo Perico de María Teresa León, en la lectura colectiva de La Acequia que dirige el profesor Pedro Ojeda Escudero)
martes, 13 de mayo de 2014
miércoles, 23 de abril de 2014
LAS CASAS DE ALICIA
(Luz)
No recuerdo la hora, pero estoy segura que siempre sucede por la tarde. Un monte de tierra blanca puede servir de asiento. A veces crece la hierba, otras no.
El rito consiste en: andar despacio, no pensar en nada y al llegar mirar la fila de árboles pequeños que hay cerca de la casa sin tejado, meter la mano en el bolsillo y apretar el botón para hacerlo todo grande. Requisito indispensable: estar sola.
UNA CASA CON JARDÍN
Cuando Alicia abre la puerta, nunca sabe lo que va a encontrar.
De un grifo pueden salir huevos de avestruz y del cesto de la
fruta un muñeco de muelles que da saltos por encima de la mesa.
Si está cansada, busca una silla que no existe, pero a cambio,
una lámpara azul la coge en brazos, le canta una nana y la deja
dormida. Cuando despierta, tiene hambre, por eso, baja a una
cocina que cambia de lugar cada vez que pisa las baldosas. Como
nunca llega, viene un plato en forma de camarero y le ofrece, en
una piscina pequeña, zumo de chocolate.
Puede salir al jardín y encontrar un juego de ajedrez. Las fichas
las transportan mariposas. Nunca ve a los jugadores.
O puede mirar en el salón, como una especie de bastón ensaya
pasos de baile hasta que una voz le ordena pararse. Jamás se
vuelve a mover. La misma voz pide silencio y centenares de
cuadros desfilan por un pasillo que cada vez se hace más largo,
más largo ....
Si pulsa un botón naranja, máquinas de escribir suben y bajan
las escaleras, hasta dejarlo todo limpio.
Se prohíben flores de papel, objetos de plástico y bobinas de
hilo .
Se aceptan todos los sonidos y en especial, los zumbidos de las
moscas.
En un rincón huele a hierbabuena y en la habitación de arriba,
un dinosaurio sueña en francés.
Alicia sabe cuando es la hora de salir. Lo más fácil es el camino
hacia la puerta.
Porque llegaba la noche, me tenía que ir. Apretaba el botón para
hacer la casa pequeña y metiéndola de nuevo en el bolsillo, me
acercaba al lugar donde mis amigas jugaban a la comba.
Luz del Olmo

Luz del Olmo
No recuerdo la hora, pero estoy segura que siempre sucede por la tarde. Un monte de tierra blanca puede servir de asiento. A veces crece la hierba, otras no.
El rito consiste en: andar despacio, no pensar en nada y al llegar mirar la fila de árboles pequeños que hay cerca de la casa sin tejado, meter la mano en el bolsillo y apretar el botón para hacerlo todo grande. Requisito indispensable: estar sola.
UNA CASA CON JARDÍN
Cuando Alicia abre la puerta, nunca sabe lo que va a encontrar.
De un grifo pueden salir huevos de avestruz y del cesto de la
fruta un muñeco de muelles que da saltos por encima de la mesa.
Si está cansada, busca una silla que no existe, pero a cambio,
una lámpara azul la coge en brazos, le canta una nana y la deja
dormida. Cuando despierta, tiene hambre, por eso, baja a una
cocina que cambia de lugar cada vez que pisa las baldosas. Como
nunca llega, viene un plato en forma de camarero y le ofrece, en
una piscina pequeña, zumo de chocolate.
Puede salir al jardín y encontrar un juego de ajedrez. Las fichas
las transportan mariposas. Nunca ve a los jugadores.
O puede mirar en el salón, como una especie de bastón ensaya
pasos de baile hasta que una voz le ordena pararse. Jamás se
vuelve a mover. La misma voz pide silencio y centenares de
cuadros desfilan por un pasillo que cada vez se hace más largo,
más largo ....
Si pulsa un botón naranja, máquinas de escribir suben y bajan
las escaleras, hasta dejarlo todo limpio.
Se prohíben flores de papel, objetos de plástico y bobinas de
hilo .
Se aceptan todos los sonidos y en especial, los zumbidos de las
moscas.
En un rincón huele a hierbabuena y en la habitación de arriba,
un dinosaurio sueña en francés.
Alicia sabe cuando es la hora de salir. Lo más fácil es el camino
hacia la puerta.
Porque llegaba la noche, me tenía que ir. Apretaba el botón para
hacer la casa pequeña y metiéndola de nuevo en el bolsillo, me
acercaba al lugar donde mis amigas jugaban a la comba.
Luz del Olmo
LA CASA DE LA MÚSICA

Escribí unas prosas poéticas que titulé Las casas de Alicia,
después, con el tiempo, hice una obra de teatro basada en estas casas
que fue representada por los niños y niñas de Velilla, dirigidos por
Rodolfo Serrano. Más tarde la convertí en novela. Esta novela la
presenté al Premio Lazarillo y quedé finalista. La he intentado publicar
en alguna que otra editorial de literatura para niños, pero no lo han
creído conveniente. Es un juego que yo tenía de pequeña. Me sentaba en
una piedra, que aún existe, y mirando el paisaje imaginaba que tenía una
casa en el bolsillo de mi vestido a la que apretaba un botón, la hacía
grande y pasaban cosas maravillosas.
Hoy he empezado a leer " Los Cuentos de la Abuela" de Kety Morales, editados por "Tal Vez", la editorial de mi amigo Pedro Talaván y al finalizar el primer cuento, me he acordado de mis prosas poéticas. Por eso dejo aquí este texto.
LA CASA DE MÚSICA
Para Alicia el entrar, es no querer salir. Por eso elige el miércoles y nunca falta a la cita. Ese día, se viste con los zapatos nuevos y se pinta un lunar muy cerca de los labios.
Cuando llega, las puertas, como dos mayordomos, se inclinan ante ella. Rayos de soles suben y bajan y entre cascadas, canta una voz.
Una flauta mágica enamora el aire. Suenan celosos los clarinetes.
En el salón del ángulo oscuro ha quedado una guitarra acompañando al arpa.
Los papeles de una sinfonía se olvidan muy cerca del piano.
Do , Re, Mi, Fa, Sol , La ,Si; son como un cuadro de colores invisibles ,o un otoño de letras barridas por el viento.
En un compás de dos por cuatro hay silencios con corcheas , semicorcheas, fusas y semifusas... Las redondas, ¿dónde están?
Alicia, deja los poros abiertos y se abanica con todas las sensaciones concentradas en la emoción de un lágrima, una sonrisa y estados de ánimo muy semejantes a las noches de luna llena.
Todo el silencio de las miradas se juntan en el hombre de los dos platillos. El tambor redobla, recordando, el trotar de los caballos . A lo lejos, suavemente, toca un violín .
El mundo está bien hecho y Alicia respira su armonía , sentada en el sillón.
Cuando ya no se oye ni el sonido de la golondrina con tristeza y alegría Alicia se va. Los mayordomos amablemente la invitan a salir y sin quererlo se encuentra en la calle.
Me gustaban los miércoles cuando empezaban, pero inevitablemente debía apretar el botón y hacer la casa pequeña para poder jugar con mis amigas. En el camino, casi siempre me rozaba, el aire de un pájaro.
Hoy he empezado a leer " Los Cuentos de la Abuela" de Kety Morales, editados por "Tal Vez", la editorial de mi amigo Pedro Talaván y al finalizar el primer cuento, me he acordado de mis prosas poéticas. Por eso dejo aquí este texto.
LA CASA DE MÚSICA
Para Alicia el entrar, es no querer salir. Por eso elige el miércoles y nunca falta a la cita. Ese día, se viste con los zapatos nuevos y se pinta un lunar muy cerca de los labios.
Cuando llega, las puertas, como dos mayordomos, se inclinan ante ella. Rayos de soles suben y bajan y entre cascadas, canta una voz.
Una flauta mágica enamora el aire. Suenan celosos los clarinetes.
En el salón del ángulo oscuro ha quedado una guitarra acompañando al arpa.
Los papeles de una sinfonía se olvidan muy cerca del piano.
Do , Re, Mi, Fa, Sol , La ,Si; son como un cuadro de colores invisibles ,o un otoño de letras barridas por el viento.
En un compás de dos por cuatro hay silencios con corcheas , semicorcheas, fusas y semifusas... Las redondas, ¿dónde están?
Alicia, deja los poros abiertos y se abanica con todas las sensaciones concentradas en la emoción de un lágrima, una sonrisa y estados de ánimo muy semejantes a las noches de luna llena.
Todo el silencio de las miradas se juntan en el hombre de los dos platillos. El tambor redobla, recordando, el trotar de los caballos . A lo lejos, suavemente, toca un violín .
El mundo está bien hecho y Alicia respira su armonía , sentada en el sillón.
Cuando ya no se oye ni el sonido de la golondrina con tristeza y alegría Alicia se va. Los mayordomos amablemente la invitan a salir y sin quererlo se encuentra en la calle.
Me gustaban los miércoles cuando empezaban, pero inevitablemente debía apretar el botón y hacer la casa pequeña para poder jugar con mis amigas. En el camino, casi siempre me rozaba, el aire de un pájaro.
Luz del Olmo
Esta entrada y otras con la etiqueta Las casas de Alicia pertenecen a las prosas poéticas que anteriormente cito. Las dejo aquí a causa de leer Rosa- Fría patinadora de la Luna de María Teresa León, en el club de lectura de La Acequía del profesor Pedro Ojeda Escudero.
(c) Texto y Fotos: Luz del Olmo
Etiquetas:
Las casas de Alicia,
prosas poéticas
sábado, 22 de marzo de 2014
miércoles, 19 de marzo de 2014
miércoles, 12 de marzo de 2014
GOTA DE NIEVE
Para Mari Carmen que a temporadas vive en Göteborg (Suecia)
Para Larisa que siempre habita en Borísov ( Bielorrusia)
En los países
de invierno largo,
nace una planta
muy escondida
en nieve blanca.
Es la que anuncia
el fin del frío,
es la que dice
que va a llegar:
la primavera
y tardará.
Mis dos amigas
bien la conocen.
Yo, en mes de abril
la descubrí
y escondida
la tengo ahora,
en un gran libro
de poesía
sin ser su autora.
(c) Texto Luz del Olmo Veros
viernes, 7 de febrero de 2014
DOCE MESES TIENE EL AÑO
Porque
es enero
hay
nieve y viento.
Cuando
te abrigas,
estás
contento.
Vuelven
las lunas,
si
es febrero.
Son
como flores
en un sombrero.
Nace
por marzo
la
primavera.
Viene
y despierta
a
quién la espera.
Puede
que llueva
en
cielo añil.
No
te sorprendas
porque
es abril.
En
mes de mayo
todas
las rosas,
son
como pájaros
las
muy tramposas.
En
mes de junio
hace
calor.
Me
dan las notas
y
el bañador.
Aguas
azules
en
las piscinas.
Durante
julio
hay
calorina.
Sigue
el buen tiempo
y
vacaciones.
Todo
en agosto
son
ilusiones.
Septiembre,
otoño,
¡cuántos
colores!
Voy
anotando
muchos
amores.
Octubre
llega:
cortos
los días
largas
las noches.
Tú
lo sabías.
Niebla
en noviembre,
frío
en la tierra
yo me resguardo,
que el sol se encierra.
Diciembre el último
se acaba el año.
Pasan las horas
y yo te extraño.
(c) Texto y fotos: Luz del Olmo Veros
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