domingo, 11 de septiembre de 2016

LOS DIEZ DEPORTES


                                              
                                                                                      www.uv.es

Doy las patadas
con un balón.
El gol lo meto
¡celebración!

De un lado a otro
va la pelota.
Juegan al tenis,
yo tomo nota.

Si en la canasta
quiero encestar,
al baloncesto
debo jugar.

Voy a la nieve
para esquiar.
Puedo caerme.
¡No abandonar!

Corre la moto,
Motociclismo.
Van tan deprisa
que es dinamismo.

Saltos de pértiga.
Saltos de altura.
Tendrán después:
abolladuras. 

Con una espada
que es de madera,
juego a la esgrima
en una acera.


Suben montañas
Bajan los puertos.
Es el ciclismo,
Deporte abierto.

Van en piraguas
por todo el río.
Es piragüismo
Deporte frío.

Juegan al golf
con un bastón
y el agujero
Es juguetón.
 

 Luz del Olmo Veros 

martes, 21 de junio de 2016

TRES HAIKUS PARA EL VERANO




Viene el verano.
Me gusta tu sonrisa
de azul turquesa.

Todo es azul
El cielo con  el mar
Se dan la mano.

El sol radiante.
La claridad del día
la tiene junio.

Luz del Olmo Veros 

sábado, 2 de abril de 2016

REPARTIENDO CUENTOS DE HANS CHRISTIAN ANDERSEN




Nos gusta jugar,
Nos gusta leer
Nos gusta mirar
las nubes correr.

Sentimos que el viento
nos trae unas hojas
con cuentos de inventos
si pasan las horas.

Tú lees Pulgarcita
Yo leo Abuelita
y toda La sombra

Luis lee Las velas

Susana Ana Isabel
Para Silvia y Sara.

Yoli lee El pino

¿Quién quiere hojear

Aún quedan muchos:


Seguimos jugando
seguimos leyendo,
seguimos mirando,
letras en el cielo.

Es dos de abril
Christian Andersen
nos hace sentir
los cuentos de ayer. 

Luz del Olmo Veros

Podéis visitar la página http://www.ciudadseva.com y tendréis todos los cuentos.

Feliz día Internacional del Libro Infantil y Juvenil. 


 

lunes, 7 de marzo de 2016

EL GATO PIRULÍ

                       (c) David


Había una vez un gato que se llamaba PIRULÍ. Tenía cuatro patas blancas y un rabo negro. Era muy bueno y en su casa todos le querían mucho, por ser el más pequeño de la familia.

Jugaba con su hermana mayor que le daba cariño con besos que a él le gustaban mucho, pero a veces, también le hacia de rabiar y acababan pegándose.

Su mamá era una gata de color negro y su papá era un gato de color blanco.

A veces papá y mamá salían de la casa para ir en busca de comida. Su hermana, llamada Martina, también se iban por ahí, a jugar con otros gatitos amigos suyos.

PIRULÍ, al ser el pequeñito, se quedaba solo en casa y se aburría mucho.

Un día su mamá le dijo que le iba a llevar a un lugar para jugar con otros gatitos como él.

Al principio  a PIRULÍ no le gustaba nada esta idea. ¡Era la primera vez que iba a estar solo sin su familia fuera de su casa! Aunque era un gato valiente, le daba mucho miedo no saber qué le iba a pasar.

Llegó con su mamá al lugar donde había otros gatitos que nunca había visto . El sitio estaba lleno de gatos más o menos de su edad y unas gatas que no eran sus mamás y que les cuidaban como si lo fueran. A PIRULÍ le asustó mucho el tener que quedarse solo entre gatos desconocidos.

Pasó la mañana y a PIRULÍ le pareció muy larga . Cuando llegó su mamá  para llevarlo a  casa,  se puso muy contento. ¡Qué bien se estaba allí con su mamá, su papá y su hermana.¡ Ya no tenía miedo!

Todos los de la familia  le preguntaron cómo lo había pasado, pero él no quería decir nada. Los abuelos le animaban y le convencían de que en ese lugar nuevo solo tenía que estar un ratio y que podría hacer muchos, muchos, amigos.

Por la noche cuando se acostó para dormirse, se sentía un poco triste porque con la llegada del día tendría que salir otra vez fuera de su casa. No obstante se quedó dormido pensando que seguiría siendo un gato valiente. 

 Y ¿sabes que pasó ? Que decidió olvidarse de su miedo y se lo empezó a pasar muy bien con los otros gatitos y gatitas y así descubrió que aquel lugar donde le habían llevado y él no quería ir, también era bonito. No tanto como su casa, pero no estaba nada mal, porque podía hacer cosas con sus otros compañeros como maullar de una y otra forma. Algo nuevo para él.

Cuando vino su mamá a buscarle, los dos alegres se saludaron. Mamá le lamió, le dio muchos besos y entonces PIRULÍ se puso a runrunear. Mamá le dijo:

-Miau, miau, miau- que significa en lenguaje de gatos: “te quiero mucho y estoy orgullosa de ti.”

Entonces Pirulí contestó:

-Mi, mimi miau- que significa en lenguaje de gatos- Estoy muy contento en este lugar. Podéis iros tranquilos que yo lo paso muy bien.

Todos los gatos  y gatas de la familia se alegraron con este nuevo comportamiento de PIRULÍ y ese día lo celebraron por todo lo alto con un trozo de pastel que había traído mamá gata y que lo había encontrado tirado en la calle.

-Miaaa miaaamiau- que significa -¿Cuando podré ir con vosotros a buscar comida?

-Miau, miau, miau- que significa- Pronto, muy pronto nuestro querido y valiente PIRULÍ.


Luz del Olmo

miércoles, 17 de febrero de 2016

NADIE ENCONTRARÁ EL SECRETO


                                           
                     (c) Luz
                                                             El mundo acabará.
                                                             Nadie encontrará el secreto
                                                              Juan Ramón Jiménez

A un pastor le dejó lágrimas
cuando la luna lo vio en el mar
en una noche entreclara.

El viento halló su nombre
y es trovado en la alameda blanca.

Si las rocas lo respiran, 
se beben sus palabras.

Dicen, que un día un niño,
jugó con ello en la  playa. 

 Y que un hombre bueno,
lo vendió a su realidad 
y no  llegó a  beber su agua.

Lo dicen, lo cuentan..

Todos saben que existe.

Nadie ha entrado en su casa.


Luz del Olmo Veros

viernes, 5 de febrero de 2016

YA SE ACABÓ EL CARNAVAL



Ya se acabó el carnaval.
La luna los ve pasar.

Al león casi dormido
muy cansado de reinar.

Los gallos y las gallinas
que se quieren acostar.

De tanto trotar los asnos
no pueden ni rebuznar.

Las lentísimas tortugas
son las últimas en llegar.

El elefante torpón
no sé cuándo se irá.

Los canguros saltarines
brincando se van, se van.

Los peces en su pecera
siguen pensando en el mar.

Los de las orejas largas
sin escuchar oirán.

El cuco malo del bosque
por la noche cantará.

Los pájaros se han callado
las sombras vienen y van.

El pianista toca y toca
la luna lo escuchará.

Los fósiles por el día
esto y más contarán.

Y el cisne toda la música
de Saint Saëns la soñará.


Luz del Olmo Veros

(*) De mi libro "Pequeña música para la luna"









































jueves, 21 de enero de 2016

EL HOMBRECITO DESARMADO




Aquella noche Julio, decidió irse a la cama y no ver el programa que echaban en la televisión y que se llamaban 1, 2, 3 de enorme éxito por aquella época de los años 80 de nuestro siglo ya pasado, algo que a su mamá le pareció muy bien, aunque  le extrañó un poco.

Mamá abrió la puerta de la habitación y dijo:

-Julio, ¿te has acostado ya?

  • Ahora voy, pero antes, mira hacia el suelo en la oscuridad, ¿no te parece eso un hombrecito desarmado?

Mamá miró y no vio nada más que un montón de ropa junto a unas zapatillas que se había quitado su hijo.

Después de observarlo con detenimiento, mamá empezó a reírse y comentó:

  • Pues es verdad. Me parece que estoy viendo un hombrecito desarmado.

Julio entonces pidió que le contase un cuento sobre este personaje que se hallaba en la habitación.

Como David había preferido ver el tonto programa que echaban por la tele, mamá comenzó a contar sin esperar a su otro hijo mayor.

..Había sido un día muy bonito, cansado e ilusionado para los niños de aquel gran patio. Después de una corta disputa entre ellos, habían decidido que jugarían un partido de fútbol. Lo prepararon todo y estuvieron entrenando hasta casi entrada la noche.

Llegaron a sus casas sucios y llenos de hambre. Cenaron, se acostaron y durmieron profundamente...

Mientras mamá seguía con el cuento, Julio fue cerrando los ojos a la vez que el montón de ropa con zapatillas, comenzó a moverse:

Primero lo hizo una manga del jersey, después otra; a continuación le tocó a los pantalones y en último lugar comenzaron a moverse las zapatillas, dirigiéndose ya en forma casi de persona, hasta la puerta.

Después de mucho esfuerzo, el hombrecito desarmado, que se había caído, se volvió a levantar y con las dos mangas, consiguió salir de la habitación. Se encaminó por el pasillo, pero como no conocía bien la casa, se iba dando contra la pared que creía era una puerta abierta. Tuvo mucha suerte y tan solo tropezó con la zapatilla del piel izquierdo, en un jarrón sin flores . Sintió dolor y gritó:

.grgraass- ( aquella palabra solo la entendieron los duendes y personajes de la noche) que significaba ¡qué daño me he hecho! Y siguió andando.

En su deambular, llegó hasta la cocina. Mamá había dejado en la encimera, algo de comida que había sobrado de la cena. Quiso probar un poco de bizcocho relleno de chocolate, pero las mangas se lo impidieron y el plato se cayó al suelo.

Julio se despertó y comenzó a gritar:

-Mamá, papá, algo ha pasado en la cocina.

Los papás que dormían en ese instante el primer sueño, nada oyeron. El niño entonces, se dio media vuelta y siguió soñando con un balón.

El hombrecito desarmado por su parte, intentó volver a la habitación. No era fácil y eso a pesar de ser la casa pequeña. Sin darse cuenta, las zapatillas le llevaron a una terraza, llena de cachivaches para la limpieza de la casa, donde metió uno de los pies en la fregona sin agua y tiró dos cepillos de barrer. Intuyó, porque no veía, que debajo de él se encontraba el patio donde los niños habían estado entrenando para el gran partido de fútbol. Entonces le entraron ganas de saltar porque pensó que el balón, se podía hallar en un rincón escondido.

Decidió que el propietario de la ropa y de la habitación donde dormía ese niño, se pondría contento si él se lo llevaba.

El niño seguía soñando y su sueño no era tranquilo. Veía cómo un balón al cual él tenia mucho cariño, aparecía y desaparecía y él nunca lo podía atrapar. Eso le producía mucha inquietud y se agitaba diciendo:

-Ven conmigo, ven conmigo.

A la mañana siguiente, David le dijo a su madre:

-Mamá, ayer cuando me acosté, le coloqué a Julio su ropa y se la puse en la silla. Y el balón que utilizamos para jugar al fútbol en el patio, lo he dejado en la estantería.

-Gracias David. Así me gusta que no dejéis todo tirado por el suelo.

Luz del Olmo