jueves, 6 de diciembre de 2007

LA ABUELA


Gafas redondas

tiene la buela,

gafas redondas

y no va a la escuela.







El pelo blanco,


siempre soñando,


camina despacio


y habla muy bajo.





Cuida las flores,


sonríe a los niños,


le gusta el dulce


y hace ganchillo.






Sale a la calle


cuando hace sol,


y habla en el parque


con un señor.





Luz del Olmo





( Hoy era el cumpleaños de mi madre. Este poema lo tengo un especial cariño y por eso está publicado en casi todos mis libros. Mi madre era ya mayor cuando yo nací por eso ha sido para mi además de mi madre, un poco la abuela que nunca tuve. No siempre me llevaba bien con ella, pero hoy me he acordado de una forma especial y le he llavado a su tumba unas flores amarillas que a ellas le gustaban)

3 comentarios:

Sor Austringiliana dijo...

Es verdad Luz,con una madre no siempre se lleva uno bien, pero...es insustituible.
Últimamente intento que mi madre procese una idea que no asimila:mamá yo no soy como tú, no me gustan las cosas que te gustan a ti,yo te quiero mucho pero mi forma de ver la vida tiene muy poco que ver con la tuya...Lo dejo por imposible.
Me ha emocionado el recuerdo que dedicas a u madre.Tengo algo en común con tu madre: me gustan especialmente todas las flores amarillas.Cada quince días compro dos ramitos de margaritas amarillas.La de la floristería está encantada porque dice que a la gente no le suelen gustar las flores amarillas.Será por la supuesta mala suerte que dicen da el color.No lo sé.
A mí siempre me ha gustado tu poema de la abuelita,no se me hubiera ocurrido pensar que pensaras en tu madre.
Un beso

Ele Bergón dijo...

Gracias María Ángeles como siempre.

No sé el porqué, este año y ese día tuvo algo de especial para mí en relación a mi madre.

Cuando las pesonas se mueren y nos dejan, pasa el tiempo y poco a poco da la impresión que las vamos olvidando, pero de vez en cuando nos vuelven a la memoria sin nosotros quererlo. Mi padre murió hace muchísimos mas años, era yo adolescente, y también me pasa eso. De vez en cuando viene a mi memoria y está conmigo.

Besos desde la niebla en Velilla

Kety dijo...

Muy entrañable el poema.
Siempre hay un espacio entre una generación y otra y en ese espacio es donde surgen las diferencias, a ti y a todo el mundo.

A mi madre le chifla el malva, por eso elegí la foto de lavanda en "MADRE"

Un abrazo