(c) Felipeángel.En el jardín
un pavo real mira
¿me está esperando?
Luz del Olmo
Tal vez te espera
Para abrir su abanico
y agasajarte.
Kety Morales.
Poemas y cuentos para niñas y niños
La brisa, es un camino de aire
que en las noche de verano
se pasea por el parque.
Va acariciando las hojas
recitándoles un rumor
que sólo la luna sabe.
El búho ulula lejos
viento triste al escucharle.
Entiendo algo su lenguaje.
La brisa llega hasta mi
me susurra tantas cosas
imposibles de escribir .
La brisa no se detiene,
la brisa sigue el camino
sigue el camino del aire.

Para el niño calmoso o torbellino,
para el finolis, para el nada fino,
para el que cree en el estudio intenso,
para el que siempre teme algún suspenso,
para los monicacos ya grandones
que aún sueñan con muñecas o balones,
y para el que a la noche, con empeño,
cuenta ovejitas mientras llega el sueño,
y para el que de vuelta del dentista,
quiere un libro, mejor que una revista,
y para el que derrumbado en un sillón,
no quiso saber nada de Platón,
para el que, presa de aburrimiento,
busca algún acertijo o algún cuento,
por esos supersónicos señores
super-pelmas, super-computadores,
y para el que acosado por la prisa,
jamás nos deja ver una sonrisa.
Para el que lea el libro, digo yo,
para él, precisamente, se escribió.
La música se oye, no deja de sonar.
Los animales tristes, comienzan a desfilar
y en cada paso las lágrimas, con ellos van.
El león vuelve a la selva, a su selva tropical.
Los cisnes al lago, las gallinas al corral.
Los peces al acuario, el elefante a su hogar.
Y el resto de animales, cada uno a su lugar.
Todos desean que vuelva pronto
la legría, de un nuevo carnaval
que en los sueños de todos, está.
Ya se acabó el carnaval.
El sol triste se va, se va..
La luna alegre viene
por el azul del mar.
Los animales la acompañan
bailando un vals
que nunca, se acabará
porque la música,
siempre continuará.
Grupo 5º
Te aportará la felicidad,
Pero secretamente te devuelven
A ti mismo.
Allí está todo lo que necesitas,
Sol, luna y estrellas,
Pues la luz que reclamas
Habita en tu interior.
Ese saber que tú tanto buscaste
Por bibliotecas, resplandece
Desde todas las lágrimas,
Puesto que ese libro es tuyo ahora.
HERMAN HESSE